Bacardi

Bacardi

Bacardi es uno de los nombres más famosos en el mundo de los spirits y representa la tradición del gran Rum de Cuba. También la célebre marca del murciélago, presente en la etiqueta, tiene un antiguo origen histórico. En la tradición cubana, los murciélagos traen buena suerte. Cuando Amalia Bacardi se dio cuenta de que algunos murciélagos de la fruta habían encontrado refugio entre las paredes de la destilería, decidió que ese sería el símbolo de la empresa. Los orígenes de la destilería se remontan a 1862, cuando Don Facundo Bacardí Masso compró una destilería en Santiago de Cuba. Con un gran sentido de los negocios y emprendedurismo, comenzó a crear ensamblajes de Rum en busca de un sabor equilibrado y armonioso, que aún hoy representa la cifra distintiva de la empresa.

La historia de la destilería Bacardi siempre ha estado profundamente entrelazada con la de Cuba. No se puede hablar de una sin hacer referencia a la otra, especialmente en lo que respecta a los momentos más importantes de las vicisitudes políticas de la isla caribeña, siempre en el centro de muchos intereses económicos por la riqueza de sus recursos naturales. Cuando a finales del siglo XIX el conflicto hispano-estadounidense llevó a la independencia de Cuba, Emilio Bacardi Moreau luchó por la independencia de la isla contra el dominio colonial de Madrid. Su vida estuvo marcada por la prisión y el exilio, pero al final su lucha resultó victoriosa y su compromiso político fue premiado por sus compatriotas. Una vez que regresó a Cuba, fue, de hecho, elegido Alcalde de Santiago de Cuba.

El vínculo indisoluble con las vicisitudes estadounidenses siempre ha marcado la historia de Cuba. Cuando en 1920 entró en vigor el Volstead Act, que prohibía la producción y venta en los Estados Unidos de bebidas alcohólicas, Cuba se convirtió en la isla feliz para los estadounidenses en busca de diversión. Hasta 1933, fecha de la abolición del Prohibicionismo, La Habana fue la capital de la vida nocturna. En sus clubes nocturnos, incluido el famoso Tropicana, el Rum Bacardi fluía a raudales y la producción de la destilería Bacardi aprovechó una década dorada para consolidar su posición de líder indiscutible del mercado de los destilados. La fiesta terminó en 1959, con la caída de la dictadura de Fulgencio Batista a manos del movimiento revolucionario liderado por Fidel Castro. Todos los bienes de la empresa Bacardi fueron confiscados y la familia se trasladó a los Estados Unidos. Sin embargo, bastaron unos pocos años para reconstruir un imperio, que ha llevado por todo el mundo la tradición cubana del Rum.

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