La realidad vitivinícola Benanti representa una perla enológica etnea, uno de los nombres que más ha contribuido a la valorización de esta área volcánica siciliana, contribuyendo desde épocas remotas a su evolución. La fundación oficial de la bodega data de 1988, cuando Giuseppe Benanti decidió elevar la actividad vitícola iniciada por su abuelo homónimo a finales del 800 con el objetivo de alcanzar estándares de calidad excelentes. Así dio inicio a la actual bodega en Viagrande, en la ladera sureste del volcán, con el nombre de Tenuta di Castiglione, configurándose como un precursor de la viticultura etnea contemporánea. Algunos años más tarde, la bodega tomó el nombre de la familia y hoy en la dirección se encuentran Antonio y Salvino Benanti, la enésima generación comprometida con la difusión de la excelencia enológica etnea en el mundo.
Las 30 hectáreas de viñedos sobre las que se extiende la bodega Benanti están arraigadas en suelos arenosos de origen volcánico, dedicados a las variedades emblemáticas del Etna: Nerello Mascalese, Nerello Cappuccio y Carricante. Estas variedades se cultivan de acuerdo a una viticultura sostenible, respetuosa del medio ambiente y de la biodiversidad, y se benefician del singular microclima de la zona, influenciado por las brisas marinas y las elevadas altitudes, que también rozan los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Para preservar el increíble patrimonio vitivinícola de este territorio se presta un cuidado escrupuloso en cada fase del proceso de elaboración, desde la recolección de las uvas que se realiza a mano con rendimientos contenidos. Las fermentaciones se llevan a cabo gracias a la ayuda de levaduras autóctonas seleccionadas en el viñedo y los períodos de maduración posteriores tienen lugar principalmente en acero sobre las lías finas para los blancos y en barricas de madera de diferente capacidad para los tintos.
A lo largo de los años, la producción de la bodega Benanti ha ofrecido muchas expresiones que se han convertido en símbolo de la elegancia y la clase de los vinos del Etna, hábiles en reflejar el carácter y las sutilezas de la contrada de procedencia. Entre estas, el Etna Bianco Superiore ‘Pietra Marina’ puede ser considerado uno de los blancos más icónicos y apreciados del