El Birrificio Sagrin es una joven realidad, que desde hace pocos años se ha asomado al vibrante y creativo panorama de la cerveza artesanal italiana. En poco tiempo ha sabido destacarse y hacerse un papel protagónico, gracias a una gama de etiquetas que ha conquistado el paladar de los aficionados más exigentes y atentos a las novedades. Como suele ocurrir en este sector, el proyecto nació de la pasión de dos amigos, que decidieron transformar un interés personal y una actividad de homebrewer ocasional, en una verdadera empresa.
La cervecería se encuentra en Calamandrana, en la hermosa zona del astigiano. Los protagonistas de esta historia son Giuseppe Luci, que a la actividad de criador de pastores abruzzeses siempre ha acompañado su interés por el mundo cervecero, y Matteo Billia, maestro cervecero, que controla minuciosamente todo el proceso productivo, desde la elección de las materias primas, hasta las fermentaciones, hasta el embotellado final. En 2015 la idea finalmente toma forma gracias a una instalación diseñada por los dos socios a medida para sus
necesidades. La filosofía básica está orientada a la producción de cervezas artesanales de alta calidad, inspiradas también en la centenaria tradición enológica de este territorio piemontés.El Birrificio Sagrin se presenta como un punto de síntesis entre la cultura de la cerveza nórdica y las costumbres de una tierra siempre vinculada a la viticultura y a la producción de vino. En la base del proyecto hay un profundo conocimiento, no solo de los procesos productivos cerveceros, sino también de los principales modelos de cerveza internacional, unidos a un ADN indisolublemente ligado al mundo del vino. De la fusión de dos mundos ha nacido una cervecería con tres distintas líneas de etiquetas, que representan sus tres diferentes y complementarias almas. Las cervezas Clásicas, que reproducen fielmente el estilo de las cervezas más conocidas y famosas; las cervezas de la línea Bunpat, que satisfacen las expectativas de consumidores en busca de frescura, inmediatez de bebida y un bajo contenido alcohólico; y finalmente las cervezas IGA, Italian Grape Ale, realizadas con la colaboración de las bodegas del territorio, añadiendo a los ingredientes de
recetas tradicionales también uva, mosto o vino. Una forma de dar a la cerveza una precisa connotación ligada a un lugar y a sus productos típicos.