Ca’ dei Zago es una pequeña bodega de gestión familiar situada en Valdobbiadene, el corazón palpitante de la producción de Prosecco, burbujeante que en todo el mundo es ya sinónimo de convivialidad y alegría, símbolo de un “made in Italy” enológico en fuerte expansión. La bodega nace en 1924 y hoy está dirigida por la quinta generación de la familia, encarnada por Marika Zago y su hermano Christian Zanatta que, tras una interesante experiencia en Nueva Zelanda, decidieron regresar a los orígenes de la viticultura.
Ca’ dei Zago se extiende hoy sobre una superficie vitícola de aproximadamente 6 hectáreas, repartidas en dos parcelas diferentes, una situada en San Pietro, la otra en el Borgo di Saccol. Las viñas, de edad comprendida entre 50 y 60 años, están situadas a una altura comprendida entre 250 y 400 metros sobre el nivel del mar, y hunden sus raíces en terrenos predominantemente colinosos, caracterizados por una fuerte pendiente y un subsuelo muy variado. Se pasa de zonas compuestas de caliza a otras con predominancia de arena y arcilla, encontrando también molera, margas y areniscas, para un terroir que es el fiel resultado de las diferentes eras geológicas que han contribuido a formarlo. Dentro de los viñedos se cultiva la uva reina de esta tierra, es decir, el Glera, cultivada con el máximo respeto por el medio ambiente y por la naturaleza circundante. A tal efecto, basta pensar que no se utiliza ningún producto de síntesis, las filas están cubiertas de hierba y el trabajo en la viña y en la bodega se realiza siguiendo principios que se refieren a la agricultura biodinámica.
En la bodega se presta gran atención a las técnicas tradicionales. Christian ha continuado el “credo” productivo de la familia, realizando Prosecco col fondo que fermenta en botella, y no en autoclaves de acero. Al no ser por lo tanto ni filtrados ni estabilizados, presentan el clásico fondo derivado de las levaduras y de los sedimentos que se han formado y depositado durante la fermentación en vidrio. Un proceso que lleva en los Prosecchi de Ca’ dei Zago burbujas delicadas y fuertemente identitarias, que, sorbo tras sorbo,revelan el intrínseco vínculo entre terroir, añada y hombre.