Domaine de Courbissac ocupa un lugar destacado entre esos jóvenes productores protagonistas de un verdadero renacimiento vinícola en Languedoc. La bodega fue fundada en 2002 por Reinhard Brunding, un productor de cine exitoso, y en pocos años, gracias también a la colaboración con una talentosa viticultora Brunnhilde Calux, se ha establecido como un referente de vinos de calidad en el sur de Francia.
Domaine de Courbissac se encuentra en el área llamada Minervois, que también da nombre a la denominación, entre la Montagne Noire, el Macizo Central y las Cévennes. El clima seco y mediterráneo, templado tanto en verano como en invierno, la altitud de hasta 300 metros y el suelo muy calcáreo con presencia de rocas y gravas son elementos que contribuyen a la alta vocación del terroir. Los viñedos se extienden por un total de 30 hectáreas y se cultivan en régimen biodinámico desde 2002. Aquí encontramos viejas vinas en vaso que alcanzan los 90 años de edad. Las variedades de uva más cultivadas son la Grenache, el Carignan, el Syrah y el Mourvèdre, el Cinsault, el Muscat y la Marsanne. En bodega, los racimos se trabajan enteros, es decir, sin estrujado ni despalillado, y fermentan con solo levaduras indígenas en tradicionales cubas de cemento o en barricas de roble. La adición de sulfitos, solo si se considera necesaria y en dosis mínimas, se prevé solo en la fase de embotellado y nunca durante la vinificación.
Los vinos del Domaine de Courbissac son expresiones auténticas y genuinas del terroir, nacidos de la agricultura biodinámica y de prácticas en bodegas muy tradicionales. Se trata de vinos llenos y carnosos, ricos en jugo y de buena complejidad, con un perfil aromático muy mediterráneo y afrutado: grandes excelencias de Languedoc.