Domaine Francois Raveneau

Domaine Francois Raveneau

No son muchos los productores que a través de sus vinos logran despertar emociones verdaderas, seduciendo mente y sentidos. Entre ellos, un lugar de honor pertenece sin duda al Domaine François Raveneau, icónica bodega de la zona de Chablis cuyas botellas son consideradas ampliamente entre los mejores vinos blancos del mundo. La propiedad fue fundada en 1948 por François Raveneau, quien incorporó a sus posesiones vitícolas algunas parcelas de su esposa, perteneciente a la familia Dauvissat, otro nombre muy renombrado en estas partes. En los años 60 y 70, François, firmemente convencido del potencial aún no expresado del territorio, adquirió otros viñedos ampliando la propiedad y en poco tiempo la calidad notablemente superior de sus Chablis aumentó su notoriedad. Hoy, al frente del Domaine se encuentra Jean-Marie Raveneau, hijo de François que en 1978, tras finalizar sus estudios en viticultura, se incorporó de forma permanente a la gestión de la bodega, asistido desde 1995 también por su hermano Bernard. Los dos forman un cuadro familiar competente y riguroso, capaz de ofrecer la máxima expresión del territorio de Chablis.

El Domaine François Raveneau se compone de 9 hectáreas de superficie vitícola, destinada exclusivamente a Chardonnay. Numerosos son los Grand Cru y Premier Cru a disposición de Jean-Marie y Bernard, que se benefician de los característicos suelos “kimmeridge”, terrenos caracterizados por una abundante presencia de fósiles pelágicos responsables de la extraordinaria impronta mineral de los vinos, notablemente reminiscente del mar. Para valorar la singular vocación de los viñedos, la conducción agronómica es altamente ecosostenible y los trabajos en bodega son minimalistas y nunca invasivos. La fermentación alcohólica se lleva a cabo únicamente por levaduras autóctonas en tanques de acero, al final de la cual las masas son transferidas a barricas de roble para la realización completa de la maloláctica y para el envejecimiento de más de un año.

Los de la bodega François Raveneau son expresiones de infinitas y complejas facetas, dotadas de excepcional elegancia y clase. Se trata de vinos icónicos y absolutamente fuera de lo común, que no temen comparaciones con el tiempo, pudiendo evolucionar durante décadas. ¿El único "defecto"? El costo y la rareza, pero se trata de una de esas experiencias que vale la pena darse al menos una vez en la vida.

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