Jean Foillard es un viticultor, un artesano a quien se debe el renacimiento y la revalorización a nivel global de la zona vitícola del Beaujolais, una tierra históricamente dedicada a la cantidad y a la exportación de vinos simples y directos. Alumno y seguidor de las enseñanzas de titanes enológicos como Jules Chauvet y Marcel Lapierre, Foillard toma las riendas de la empresa familiar en los años ochenta y gradualmente transforma su producción de Gamay de simple tinto a baluarte de su territorio, logrando hacer expresar a esta vigorosa variedad de uva finura y profundidad ajenas a las convenciones.
Jean Foillard hoy en día es sin duda uno de los puntos de referencia (histórico y organoléptico) en lo que respecta a la appelation Morgon, un área de aproximadamente 1.100 hectáreas situada en el municipio de Villié-Morgon y localizada en la zona norte del Beaujolais, donde se está viviendo un redescubrimiento de varios crus comunales capaces de ofrecer Gamay elegantes y fácilmente tendentes a “pinoter”, es decir, capaces de desarrollar después de largos afinamientos aromas y matices que losse acercan a los grandes Pinot Noir de Borgoña. Foillard gestiona aproximadamente 15 hectáreas, divididas entre Morgon y la vecina Fleurie, entre las cuales cuenta con una parcela situada en la célebre colina del Py, un verdadero cru de Morgon constituido por un volcán extinto: gracias a sus descomposiciones de esquisto y manganeso, proporciona a las vides un suelo arcilloso y drenante, de altísima vocación vitícola.
Los Morgon de Jean Foillard nacen, por lo tanto, de la perfecta composición geológica de los suelos, que hace que las uvas sean sanas y ricas en sustancias minerales, en concomitancia con fermentaciones espontáneas, un uso muy bajo de sulfitos y a la maceración semicarbonica en bodega, una técnica históricamente bien arraigada en el territorio del Beaujolais que ve el desarrollo de una fermentación enzimática acompañada de la clásica fermentación alcohólica: de aquí derivan explosiones violáceas con los golosos aromas de fruta madura, enriquecidos por nobles tramas tánicas, bouquet complejos y del increíble potencial de envejecimiento que representan ya el baluarte de una región que a través de artesanos como Foillard, Lapierre y Chamonard está viviendo surenacimiento.