La familia Muraro siempre busca dar a conocer su tierra y sus productos. La idea está en el ADN de los Muraro desde hace siglos, comenzando por el hotel Muraro de Santa Giustina y la antigua bodega donde el abuelo Bepi amaba producir vino y distribuirlo en las zonas de Belluno. Hoy los propietarios de la bodega son los 4 hermanos Elena, Laura, Alberto y Maria que producen vinos territoriales según las más antiguas tradiciones familiares trazadas por el abuelo. Las vides crecen exuberantes entre el río Piave y el Monte Pizzocco, en ese pequeño tramo fértil de tierra veneta cerca de Belluno. Justo el Piave es el elemento natural, símbolo de fuerza y voluntad, que une a la familia con esta tierra y que permite, a través de sus aguas limpias que durante años han pulido el territorio, cultivar vides y practicar una agricultura de calidad. El agua que fluye se convierte entonces en la metáfora de un cambio de dirección, de la renovación y de la transformación de un verdadero proyecto con una nueva cultura enológica.
Las variedades cultivadas por los Muraro son el Pinot Grigio, Pinot Nero y el Pinot Bianco, uvas que aman las temperaturas frescas y no temen los inviernos rigurosos. El terreno es pedemontano y las Dolomitas hacen de fondo un cuadro territorial muy sugestivo y único. La viticultura que se practica en la bodega está inclinada a los principios de la agricultura biológica y prohíbe el uso de sustancias químicas y herbicidas para salvaguardar la vitalidad del medio ambiente. La cosecha de las uvas se realiza manualmente y los procesos productivos (vinificación y crianza) se llevan a cabo en acero.
Los vinos Fratelli Muraro tienen un perfil fresco y montano, con una agradable nota mineral aportada por el terreno. Son muy fragantes y están caracterizados por aromas de flores primaverales, fruta de pulpa blanca y hierbas de montaña. Bebibles y directos, pero también emocionantes y profundos, capaces de encerrar en un sorbo la belleza del Piave y la impronta territorial de Belluno.