Pierre Frick es uno de los más grandes y representativos pioneros del vino artesanal alsaciano. El Domaine, que cuenta con una antigua tradición familiar que se transmite desde hace 12 generaciones, se encuentra en el pueblo de Pfaffenheim, inmerso en el Alto Rin, a pocos kilómetros al sur de la ciudad de Colmar. Hoy, Jean-Pierre Frick, junto a su esposa Chantal y su hijo Thomas, gestionan 12 hectáreas siguiendo un enfoque muy respetuoso y sensible hacia el territorio y la planta en 3 diferentes Grand Cru de Alsacia: Steiner en Pfaffenheim, Vorbourg en Rouffach y Eichberg en Eguisheim. Ya en 1970, Pierre y su compañera habían convertido la finca a una agricultura biológica, siguiendo un método sostenible basado en la salud de la planta, del medio ambiente y del consumidor. Desde 1981, las vides se cultivan según los principios de la biodinámica (certificada demeter desde 1986) aprendidos de Francois Boucher, excluyendo el uso de preparados químicos, herbicidas e insecticidas, preservando al máximo la vitalidad del suelo y favoreciendo esa intrínseca relación entre planta y territorio. Solo se toleran caldos bordeleses y pequeñas dosis de cobre y azufre. Desde 1999 también están prohibidas las herramientas rotativas, para mantener intacta la conformación del terreno. Así nacen botellas sinceras y honestas que revelan en cada sorbo el lado más auténtico y artesanal de Alsacia.
La bodega Pierre Frick cultiva las variedades de la antigua tradición alsaciana: Gewurztraminer, Riesling, Sylvaner y Pinot Noir. Las vides, que se extienden a lo largo de 15 kilómetros entre Colmar y Guebwiller, se asientan sobre terrenos predominantemente calcáreos con componentes margosos y arenosos y tienen un rendimiento muy bajo. La vendimia se realiza manualmente cuando las uvas alcanzan el grado perfecto de maduración. En la bodega, los mostos no se azucaran y se dejan fermentar espontáneamente por la acción de levaduras autóctonas, prohibiendo los procesos invasivos y la adición de sustancias externas. Para darles una personalidad marcada y un carácter más redondo, la crianza se lleva a cabo durante 5-9 meses en antiquísimas barricas de roble que alcanzan más de un siglo de vida. Frick no utiliza los clásicos corchos que pueden contaminar el vino, prefiere en su lugar los de corona de acero, los mismos que, como define el productor, se utilizan antes del degüelle de los Champagnes. Pierre solo tolera una breve filtración en filtros de celulosa, sin clarificaciones y con adiciones mínimas si no nulas de sulfitos.
La gama de vinos Pierre Frick se caracteriza por un perfil organoléptico muy limpio y de gran personalidad. La nariz es siempre envolvente y armónica, con suaves tonalidades aligeradas por sensaciones minerales de roca triturada, típicas del territorio, y aromáticas huellas de cítricos. En boca la acidez cortante, la pureza del sorbo, la ligera nota rústica y la finura de los componentes caracterizan de manera más o menos evidente las etiquetas de Pierre.