La Cantina Furlani es una pequeña realidad artesanal de carácter familiar dirigida por el joven Matteo, que presta la máxima atención a la realización de vinos simples pero refinados y cargados de personalidad. La sede se encuentra en el pueblo de Vigolo Vattaro, en la provincia de Trento.
Los viñedos de Cantina Furlani se extienden por aproximadamente 6 hectáreas en el territorio comprendido entre la meseta de Vigolana al este, en las laderas que por el lado opuesto descienden hacia el lago de Caldonazzo, y las colinas de Trento al oeste, que introducen al valle del Adige. Las parcelas se elevan hasta los 720 metros sobre el nivel del mar y se caracterizan por un suelo predominantemente calcáreo, en el que las instalaciones se gestionan con el tradicional sistema de la pergola trentina, técnica que se desarrolló históricamente en un entorno montañoso con el fin de aprovechar al máximo la radiación solar y garantizar una perfecta aireación a los racimos contra la humedad. En este contexto se cultivan, variedades autóctonas recuperadas de la inevitable extinción: Pavana della Valsugana, Lagarino Bianco, Verdealbara, son algunos ejemplos de los cuales Matteo Furlani puede ser honrosamente considerado guardián. Se añaden los grandes clásicos locales de la viticultura trentina, como Nosiola y Teroldego en primer lugar, luego Marzemino, Negrara, Lagrein, Schiava, Moscato Giallo, para terminar con los internacionales, que siempre han estado ligados a la tradición de estas montañas: Pinot Nero y Müller Thurgau, Gewurtztraminer y Chardonnay. Una verdadera curiosidad está representada por la variedad llamada Joannita, que Furlan vinifica en pureza, una variedad resistente creada en 1968 en el instituto de Friburgo. La edad de las vides supera los 35 años, mientras que los métodos de cultivo siguen los preceptos de la agricultura biodinámica. El clima, por último, típicamente montano se caracteriza por las notables oscilaciones térmicas que benefician a las uvas en la concentración de los aromas.
Paralelamente al gran número de variedades cultivadas, la Cantina Furlani propone una interesante gama de etiquetas, que abarcan prácticamente todas las tipologías: desde los vinos tranquilos, pasando por una notable selección de refermentados con método ancestral blancos, rosados y tintos, para llegar al método clásico. El hilo conductor es el cuidado de las uvas que continúa desde el viñedo hasta la bodega: prohibidos los productos derivados de la química de síntesis y ninguna adición de dióxido de azufre. Las vinificaciones se llevan a cabo mediante fermentaciones espontáneas conducidas por las levaduras indígenas y sin control de temperatura, maduraciones sobre las lías nobles y embotellados que no prevén filtraciones.