La Cantina Grifalco nació en 2004 en Venosa, cuando Cecilia y Fabrizio Piccin, ya productores de vino en Montepulciano, decidieron trasladarse a Basilicata para cultivar Aglianico en el extraordinario territorio del Vulture. Hoy en día, la bodega es gestionada por sus hijos Lorenzo, que se encarga de la parte agronómica y enológica, y Andrea, que sigue la parte comercial. El área se encuentra al norte de la región, en la frontera con Campania y Puglia, y está dominada por la majestuosa presencia del Monte Vulture, un antiquísimo volcán que alcanza una altitud de 1326 metros sobre el nivel del mar. La última gran erupción data de hace unos 140 mil años y generó la actual caldera y los dos pequeños lagos de Monticchio. Desde la cima del Vulture, el territorio desciende en una vasta zona de colinas altas y medias, particularmente adecuada para la viticultura.
Los terrenos son de naturaleza volcánica con presencia de arcilla y depósitos aluviales, muy ricos en elementos minerales indispensables para el buen sustento de la vid. Como ocurre en todos los territorios volcánicos, los suelos varían mucho de zona a zona, según la composición de cada flujo de lava y del sedimentarse con el tiempo de depósitos magmáticos de varias épocas. La presencia de arroyos, ríos y manantiales hace que el subsuelo sea rico en agua, evitando fenómenos de estrés hídrico. Las buenas altitudes y la lejanía del mar crean un clima continental, con inviernos fríos, veranos calurosos y notables variaciones térmicas incluso durante el período de maduración de las uvas. La bodega Grifalco decidió desde el principio dedicarse exclusivamente al cultivo del Aglianico del Vulture, con viñedos repartidos en diferentes localidades del territorio: Maschito, Venosa, Rapolla y Ginestra.
La finca se extiende sobre una superficie total de 16 hectáreas y se maneja bajo un régimen de agricultura orgánica, utilizando solo azufre y cobre. Cada viñedo se gestiona individualmente según el microclima local particular y también las cosechas y vinificaciones se realizan parcela por parcela. Una elección empresarial destinada a dar valor a cada zona, que luego se traduce en una gama de etiquetas dedicadas a los singulares terroirs de Ginestra y Maschito, considerados verdaderos Cru de la finca. Las vinificaciones se llevan a cabo de manera muy sencilla, tratando de dejar siempre en primer plano las características varietales de las uvas. El resultado son vinos francos y directos, que cuentan con fidelidad el terroir del Vulture.