Les Chais du Vieux Bourg es un dominio familiar que se encuentra en el corazón de la región francesa del Jura, hacia la frontera con Suiza. Se trata de un territorio bastante pequeño, que se extiende desde Salins-les-Bains hasta Saint-Amour, con una longitud de 70 kilómetros y un ancho de 6. El viñedo del Jura cubre en total aproximadamente 2.000 hectáreas y se encuentra en una hermosa zona montañosa, que asciende hacia los primeros contrafuertes del Macizo del Jura. El domaine nació en 2003 de la pasión por el mundo del vino de Ludwig Bindernagel y Nathalie Eigenschenck, quienes decidieron lanzarse con entusiasmo en esta fascinante aventura. En pocos años, sus etiquetas se han vuelto famosas y hoy representan un punto de referencia imprescindible para quienes desean conocer los vinos de la región.
La finca se encuentra en terrenos particularmente valiosos, compuestos por suelos margosos y zonas calcáreas con presencia de sedimentos de fósiles marinos, de antiguas ostras gryphées. Las raíces de las vides se hunden en profundidad en un subsuelo rico en sustancias minerales esenciales para un buen sustento.de la vid. Dentro del domaine hay muchas viejas vides de más de 50 años de edad, que producen poca uva, pero ofrecen vinos con aromas intensos, complejos y concentrados. Se trata de un patrimonio invaluable, creado a través de una selección de los mejores clones de la empresa, que también incluye algunas variedades antiguas como el Chardonnay a queue rouge, el Savagnin jaune, el Savagnin noir y otras antiguas variedades aún por identificar a través de análisis de ADN.
La viña es el corazón de toda la actividad de Les Chais du Vieux Bourg. La filosofía del domaine está orientada a resaltar las características varietales de uvas de excelente calidad. Todos los trabajos entre las filas se realizan manualmente con gran cuidado y meticulosa atención. En el campo no se utilizan herbicidas, insecticidas ni principios químicos y la orientación es llegar en unos años a la agricultura biodinámica de todas las vides. Las cosechas se realizan en el período de máxima maduración de las uvas, de manera rigurosamente manual y con una selección en la viña de los mejores racimos. Los procesos de vinificación se llevan a cabo con cuidado artesanal, siguiendo cada fase con la mínima intervención, de manera que se puedan ofrecer vinos auténticos y genuinos.