Mamont

Mamont

La marca de vodka Mamont expresa con audacia el carácter glacial de la Rusia Siberiana, territorio del norte de Asia conocido por sus condiciones climáticas extremas. La idea de crear esta vodka, envasada en la inconfundible botella con forma de colmillo de mamut, tiene sus raíces en 2001, cuando un grupo de 12 exploradores quedó atrapado en el Polo Sur tras un aterrizaje de emergencia. Mientras esperaban el rescate, para contrarrestar el frío glacial de la Antártida, los exploradores calentaron sus cuerpos bebiendo vodka. Mientras tanto, el grupo ya planeaba su próxima aventura: ir en busca del gran mamut siberiano. Así, cuando un año después se descubrió el colmillo del mamut Yukagir en la fría tundra siberiana, uno de los exploradores se precipitó al lugar del hallazgo, donde encontró un espectacular mamut en estado de conservación óptimo, preservado por la acción de los hielos a lo largo de los milenios. Para rendir homenaje al extraordinario hallazgo, el explorador decidió crear la Vodka Mamont, término ruso que significa "mamut" apunto.

Las vodkas de la marca Mamont se producen dentro de la destilería Itkul, la más antigua de toda Siberia, construida en 1868 en la región de Altai, famosa por la pureza de sus fuentes de agua. Itkul es la única destilería de Siberia que controla directamente en un solo lugar todas las fases productivas, desde la germinación de los cereales hasta el embotellado final. En particular, los cereales utilizados son el trigo de invierno, el centeno, la cebada y el mijo, que se dejan germinar después de la cosecha. Tras la fermentación alcohólica de la masa de cereales se realizan nada menos que 6 destilaciones en alambiques de cobre, operación destinada a obtener una vodka purísima. El destilado se diluye entonces con agua de la fuente artesiana local y se filtra finalmente con carbón activo de abedul enriquecido con iones de plata. A continuación, se envasa en la original botella con forma de colmillo de mamut.

Las vodkas de Mamont son destilados de carácter suave y puro, orgullosamente siberiano. Perfectas para disfrutar frías y solas, estas vodkas se prestan de manera excepcional también para la realización de cócteles, como el clásico Moscow Mule.

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