Desde 1700, la familia Movia habita las espléndidas colinas del Collio esloveno, el Brda, pero es desde 1820 que, con el matrimonio de la hija de los Movia con el señor Kristancic, comenzó el cultivo de las vides y la producción de vino. Desde entonces, los vinos de Movia se han impuesto en toda Eslovenia como expresiones dinámicas, fascinantes, tradicionales y genuinas, cuya fama ha trascendido hoy las fronteras nacionales.
Después de la Segunda Guerra Mundial, gracias al esfuerzo de los Movia en la campaña de liberación de Yugoslavia de las tropas nazis, la bodega obtuvo del general Tito el privilegio de completa autonomía: las viñas no fueron nacionalizadas y la familia Movia continuó produciendo vinos con gran libertad, en la búsqueda continua de la alta calidad. El objetivo siempre ha sido producir vinos que puedan ser considerados entre los mejores de Europa. Las viñas de los Movia se extienden por aproximadamente 22 hectáreas entre la región del Brda y el Collio italiano.
Han pasado muchos años, pero la filosofía de la bodega Movia, hoy dirigida por el emprendedor Ales Kristancic, ha