Fue en 1997 gracias a un vino tinto, el Espan, un coupage de zweigelt y sant laurent envejecido en barrica, que el joven Manni Nossin, ahora uno de los mejores elaboradores de blancos de Alto Adige, logró atraer la atención sobre sus vinos y convencer a su padre de arrancar los frutales para dar paso a la uva. Desde entonces, la bodega ha conocido un crecimiento imparable, gracias a las cualidades de este chico inquieto, que junto a otros ha llevado a lo más alto la gloria enológica del Valle Isarco.
Sus 6 hectáreas de viñedos están ubicadas en las primeras colinas cerca del centro de Bressanone y están destinadas a las uvas típicas de la zona. Se conducen con el virtuosismo que solo los grandes vigneron poseen, pero no en régimen biológico.
Manni, honestamente, admite que en este momento no puede dar un paso tan comprometido para llegar a una conversión de la empresa, pero la atención en las diversas fases de producción de sus etiquetas es notable. También es muy interesante el intento, que ha tenido un gran éxito, de modificar algunos aspectos de la gestión de las plantas, que ha llevado a una disminución del grado alcohólico de los vinos. Hoy Manni Nossing representa sin duda un punto de referencia en el panorama enológico del Valle Isarco, continuando a sorprender con giros inesperados y una calidad constante en los niveles más altos.