En el corazón de la región mexicana de Jalisco, en el pequeño pueblo de Atotonilco, se encuentra la suntuosa y antigua propiedad de la hacienda Patròn, la gran destilería que produce una tequila ultra-premium, considerada por muchos como una de las mejores del mundo. La historia de la tequila Patròn es muy antigua, ligada al nombre de una de las destilerías más viejas de todo México; la marca fue recomprada en 1989 para ser promovida en todo el mundo y, desde 2002, su producción se trasladó a la actual destilería.
En la destilería Patròn se utilizan, como materias primas, los corazones de sola agave azul, una variedad muy preciada de agave llamada Weber y cultivada por los ‘jimadors’ de la empresa en los terrenos volcánicos de las colinas de Jalisco. Esta planta tarda al menos ocho años en madurar y alcanzar el nivel de azúcar necesario para producir la tequila Patròn. Una vez recolectado y cortado, el corazón del agave (llamado Piña) se cocina en pequeños hornos de mampostería durante 79 horas. El jugo que emerge de los hornos se maceran y fermentan, para luego ser destilados. Parte del jugo se destila según el ancestral proceso Tahona (que implica el uso manual de ruedas de piedra, barricas de pino y alambiques discontinuos, así como la presencia de fibras de agave en el jugo), mientras que el resto se somete al proceso más moderno de laminado (sin fibras de agave). Las dos variedades diferentes de tequila producidas se mezclan y equilibran juntas por el maestro destilador Francisco Alcaraz para crear el producto final: la impecable y deliciosa tequila Patrón.
Cada gota de tequila Patrón se produce según este meticuloso método manual, que requiere la intervención de al menos 60 personas. En la destilería todo se produce artesanalmente, desde el corte y la cocción de los agaves hasta la producción de las pintorescas botellas, los corchos y las etiquetas. Quien bebe tequila Patrón tiene la garantía de disfrutar de un destilado de altísima calidad, suave y con aromas finos, producido manualmente con extrema precisión y cuidadosa atención a los detalles.