La casa espumosa San Cristoforo se dedica a la producción de burbujas refinadas en la célebre zona de Franciacorta, territorio en el que en 1992 Claudia y Bruno iniciaron su proyecto vitivinícola impulsados por el amor a la tierra, la agricultura y el vino, con el fuerte deseo de transformar esta pasión en un trabajo. En 1996 se construyó la bodega subterránea, ubicada en el municipio de Erbusco, y ese mismo año se lanzaron al mercado las primeras botellas de Franciacorta, que en poco tiempo tuvieron un gran éxito. Hoy Bruno y Claudia son asistidos por su joven hija Celeste, quien ha aportado su espíritu innovador.
Los viñedos de la bodega San Cristoforo se extienden sobre 10 hectáreas, ubicadas dentro del municipio de Erbusco, en el corazón de Franciacorta. Estos están dedicados al Chardonnay y al Pinot Nero, variedades que se han convertido en un clásico de los espumosos Método Clásico gracias a su carácter noble y elegante. Las plantas se benefician de suelo de origen morénico caracterizado por una alta presencia de arcilla y caliza y, cuando las uvas han alcanzado el estadoideal de maduración, se procede con la cosecha manual. La enología adoptada está orientada hacia la búsqueda de la máxima calidad posible, excluyendo sin embargo cualquier práctica de forzamiento, buscando siempre interpretar lo mejor posible la añada. Para las fermentaciones se utilizan tanques de acero inoxidable termorregulados, de manera que se preserve la frescura y los aromas primarios del vino, con la consiguiente toma de espuma que ocurre en botella según el Método Clásico. Las estancias sobre las lías en vidrio van de 24 hasta 72 meses y los dosajes se mantienen en su mayoría bajos, para resaltar la calidad más auténtica del territorio.
Los Franciacorta San Cristoforo son espumosos de excelente calidad y placidez, ricos en sensaciones fragantes, ya sean de las cuvées, de los millesimados o del rosé. El estilo de la bodega está enfocado en la búsqueda de una vibrante frescura y mineralidad, así como en atributos como la complejidad y la limpieza aromática, con el fin de proponer Franciacorta dignos del nombre.