Stemberger

Stemberger

La bodega Stemberger se encuentra en la zona del Carso (Kars) esloveno, a pocos pasos de la frontera con Italia. Una tierra rica en encanto, un lugar de larga memoria y teatro de cruentos conflictos, donde las trincheras surcadas, como cicatrices de la tierra, y el silencio, que domina sin restricciones entre los bosques, resuenan la historia de la cruenta Gran Guerra. El recuerdo está envuelto por una naturaleza que crece exuberante y que dibuja un paisaje sugestivo, compuesto por montañas rocosas, cuevas y bosques, donde el hombre desde hace siglos con paciencia y pasión lucha con el suelo rocoso para plantar sus viñas. En Sezana, en el corazón del Kars, conocida como la tierra roja por la abundante presencia de óxidos de hierro, Sebastijan Stemberger cuida sus 30 hectáreas, de las cuales 8 están dedicadas exclusivamente al cultivo de la vid. Su filosofía de pensamiento se basa en el absoluto respeto por la naturaleza y la vitalidad de la tierra, excluyendo así cualquier forma de química en el viñedo y dejando que en la bodega el vino se “cree espontáneamente”.

Las uvas cultivadas por Stemberger pertenecen a la larga historia vitivinícola de Eslovenia: las blancas, Malvazija, Chardonnay y Vitovska, y las rojas, Cabernet Sauvignon, Refosco y Merlot. Las vides se elevan entre 280 y 360 metros de altitud y tienen una maravillosa exposición al sur. La agricultura se basa en principios biodinámicos que buscan salvaguardar la espontaneidad y la autenticidad de la naturaleza. En la bodega, el mosto, obtenido de la prensado de las uvas, permanece en contacto con sus propias pieles tanto para los vinos blancos como para los rojos. La fermentación se lleva a cabo con levaduras autóctonas y el envejecimiento se realiza, normalmente, en grandes barricas de madera. No se realizan procesos invasivos en el mosto, como filtraciones, clarificaciones y adición masiva de sulfitos.

Los vinos Stemberger nacen de la roca calcárea y tienen un perfil puro y cristalino. Se distinguen por su rica personalidad y por la complejidad de matices que emergen al sorbo. Se siente el mar, con sus notas salinas, la roca, con sus matices minerales, y la montaña, con su frescura alpina. ¡Expresiones sinceras y verdaderas, de fuerte impronta territorial!

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