La Tenuta di Corte Giacobbe es una de las propiedades de la familia veneta Dal Cero. Los orígenes de la tenuta se remontan a 1934, cuando Augusto Dal Cero compró terrenos con la presencia de los dos volcanes apagados Crocetta y Calvarina en el municipio de Roncà. El área está caracterizada por suelos de antigua origen volcánico, compuestos de lava negra de naturaleza basáltica y toba, fruto de coladas enfriadas en contacto con el agua del mar, que en el mioceno, hace unos 40 millones de años, rodeaba la zona de Soave. Después de haber desbrozado los terrenos de las partes más elevadas de las colinas, Augusto Dal Cero plantó las primeras viñas. Al final de la Segunda Guerra Mundial, el trabajo en el campo se completó y nació el primer núcleo de la tenuta, que aún hoy representa el corazón y la memoria histórica de la propiedad.
Desde principios de los años 80, son los hijos Dario y Giuseppe quienes llevan adelante el proyecto, ampliando la tenuta de Roncà con la adquisición de otros terrenos. La propiedad se encuentra en la zona de frontera entre Verona y Vicenza, en el territorio de las denominaciones Soave y Lessini Durello. Las viñas ascienden hasta la cima de los dos antiguos conos volcánicos Crocetta y Calvarina, con terrazas sostenidas por muros de piedra seca, rodeadas de áreas boscosas que favorecen la biodiversidad. Además de los terrenos vocacionados, la zona también cuenta con un clima ideal para la viticultura. Los días soleados y siempre bien ventilados se alternan con noches frescas, que garantizan buenas oscilaciones térmicas. Las uvas logran así desarrollar aromas muy ricos e intensos, indispensables para elaborar grandes vinos.
En cuanto a las variedades de uva, se han elegido las que siempre han estado presentes en estas tierras: la Garganega y la Durella, a las que se han sumado los internacionales Pinot Grigio y Pinot Nero, que se han adaptado muy bien a las condiciones pedoclimáticas locales. En la bodega se utilizan procesos de vinificación simples y tradicionales, con el objetivo de acompañar los mostos hacia la transformación en vino de la manera más natural posible. La elección de una enología ligera permite valorar la tipicidad varietal de las uvas individuales y, sobre todo, poner enen relieve el carácter volcánico de los suelos de Roncà, que se traduce en sensaciones gustativas salinas y minerales de gran finura y elegancia. Gracias a la perfecta síntesis de variedades de uva y terroir, los blancos también resultan particularmente longevos y capaces de evolucionar enriqueciéndose de notas de pedernal e hidrocarburos.