Cuando se habla de orange wine no se puede no mencionar la elegancia y la autenticidad de los de la bodega friulana Vodopivec, entre los máximos intérpretes mundiales de la tipología, con una sola variedad en el corazón: la Vitovska. Estamos en Colludrozza, pequeña fracción del municipio de Sgonico, en el corazón del Carso friulano, territorio donde en los años ’90 los hermanos Paolo y Valter Vodopivec recogieron la herencia agrícola de la familia, dedicada a la horticultura, decidiendo apostar todo en el cultivo de la vid y en la Vitovska.
Los viñedos de la bodega Vodopivec están constituidos por plantas cultivadas en vaso con altas densidades de plantación, del orden de 10.000 cepas por hectárea, en un contexto pedoclimático tan único como difícil, con suelos arcillosos y rocosos sujetos a un clima fresco y ventoso influenciado por la Bora. Como se mencionó, la única variedad cultivada por la finca es la Vitovska, variedad autóctona de uva blanca que se ha convertido, junto con la Malvasia Istriana, en el símbolo vitícola del Carso. El suelo magro, las altas densidadesde plantación y el minucioso trabajo en la viña contribuyen a determinar bajísimas cosechas de uva, cuantificables en apenas 500 gramos por cepa. Como contenedores vinarios se adoptan tanto ánforas georgianas enterradas, donde las masas son sometidas a fermentaciones espontáneas y prolongadas maceraciones en las pieles, a menudo prolongadas incluso por 12 meses, como viejas barricas grandes de roble de Slavonia. Para no privar luego a los vinos de su esencia más verdadera e íntima, a lo largo de todo el proceso de elaboración y afinamiento el precioso líquido no es sometido a ninguna operación de filtración o clarificación y no se emplean coadyuvantes y aditivos enológicos, interviniendo poco y de manera nunca invasiva.
De estos nobles presupuestos nacen las interpretaciones auténticas y refinadas de Vodopivec, capaces de impactar desde la primera cata quedando grabadas en la memoria y en los sentidos. Son cuatro las etiquetas de la selección, algunas producidas exclusivamente en las mejores añadas, todas Vitovska en pureza caracterizadas por una extraordinaria profundidad y armonía, que hay que probar absolutamente al menos una vez en la vida.